Estos días he conocido uno de nuestros principales enemigos: la impaciencia.
Había conseguido suficiente liquidez para hacer una compra, sin embargo, ninguna de las acciones que quería que quería comprar estaba al precio que yo buscaba.
Al principio me quedé tranquilo, porque lo de Grecia estaba provocando que los precios bajaran un poco, pero al día siguiente, los precios comenzaron a dispararse tanto en Chevron como en Mapfre (que eran las acciones que buscaba comprar), esto me asustó y conocí uno de nuestros enemigos la impaciencia.